Sumario Analítico
Analytic Summary

En el marco de la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (ENCYT) aprobada en la Conferencia de Presidentes en enero de 2007 y, en particular, en el desarrollo del VI Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (2008-2011), las políticas de formación y movilidad de recursos humanos, tanto de investigadores como de técnicos de apoyo, tecnólogos y gestores de programas, juegan un papel central para la consolidación de nuestro sistema de I+D+i en su dimensión internacional.

Across Europe and the United States (U.S.), educators and policymakers are in agreement that a strong national system of graduate education is essential to a countryís ability to innovate, to compete in the global economy, and to contribute to solving some of the most pressing challenges in areas ranging from energy, the environment, world health, and security. The strength of the U.S. graduate enterprise depends upon its critical infrastructure and leadership, on quality curricula and facilities, on partnerships with government and industry, and on a strong pool of domestic and international talent.

La movilidad de talento y personal altamente cualificado (brain circulation), condicionada siempre por factores políticos y económicos, no es un fenómeno nuevo. Se vio ya en la Edad Media con el trasiego de artesanos y profesionales especializados de un país a otro para la construcción de las grandes catedrales. Durante la Segunda Guerra Mundial, el exilio hacia los EEUU de disidentes internos y de los países ocupados por el avance alemán se cifró en más de 372.000 profesionales, científicos y técnicos. Más recientemente, el cambio de paradigma político en los regímenes de la Europa del Este, entre 1980 y 1992, comportó una nueva migración de capital humano cualificado hacia el Oeste europeo (Merit, 2003a).
Continuar leyendo ...La movilidad entre Europa y los Estados Unidos de América
Becaria FPU
Universidad Complutense de Madrid
Contratada Ramón y Cajal
C.I. Biomédicas "Alberto Sols"
ANIRC
Vicerrector de Investigación
Universidad Politécnica de Madrid

En el año 2000 los jefes de los Estados miembros de la Unión Europea establecieron la Agenda de Lisboa, destinada a elaborar la estrategia de desarrollo económico y social de la Unión para los diez años siguientes. Con ocasión de este evento, insistieron en la importancia de llevar a cabo grandes inversiones duraderas en el campo de la investigación científica. La idea de una economía basada en el conocimiento tomaba una particular importancia a la vista de los desafíos con los que se encuentra la Unión. Con el fin de hacer frente a la competencia mundial de los productos agrícolas e industriales, y a la deslocalización creciente de los servicios, que se desplazan a países con economías emergentes, la Unión Europea debía invertir en aquello que constituye de por sí uno de sus potenciales, los conocimientos generados por los investigadores.

La Investigación, el Desarrollo tecnológico y la innovación (I+D+i) resultan clave para el crecimiento económico y social a medio y largo plazo y tanto la Comisión Europea como España han focalizado sus esfuerzos en esta materia. Entre las políticas europeas destacan la creación en 2006 de un programa de competitividad e innovación para PYMEs y la potenciación del Programa Marco de Investigación y Desarrollo. Por su parte, el Gobierno de España ha situado la I+D+i en el centro de su estrategia económica, a través del lanzamiento del programa Ingenio 2010, basado en un aumento sin precedentes en los recursos para I+D+i, la focalización de estos recursos incrementales en actuaciones estratégicas y mejoras en planificación, gestión y evaluación.
Continuar leyendo ...Políticas de apoyo a la investigación en España y en la Unión Europea

En los últimos años pocos tópicos han atraído tanto la atención dentro de los temas de la gobernanza como la vertebración de los espacios regionales a través de la política científica. La emergencia de esta preocupación es consecuencia directa de los procesos de glocalización que afectan tanto a la actividad científica, como a las transacciones de tecnología y de manera especial al impacto de la ciencia en la sostenibilidad. Este fenómeno, que podemos enmarcar en el denominado por Ulrich Bech como globalización, en España ha adquirido una especial intensidad debido a una organización territorial del Estado con un alto grado de descentralización, a la tendencia a imitar programas exitosos en países lideres en alta tecnología, a la gestión territorializada de los fondos de desarrollo regional, a la puesta en marcha del Espacio Europeo de Investigación, así como, a la debilidad de la estrategia nacional y a la importancia de la ciencia en los procesos de construcción de identidades políticas.

Unos cuarenta mil expertos con formación superior desarrollan su actividad profesional en departamentos de I+D de empresas españolas. Son nuestros investigadores empresariales. Entre ellos son pocos los que han realizado un doctorado, la mayoría han adquirido su oficio en los laboratorios empresariales, donde se han dedicado al desarrollo tecnológico, que consiste, según el Manual de Frascati de la OCDE, en trabajos sistemáticos basados en conocimientos ya existentes con el objetivo de fabricar nuevos productos, instaurar nuevos procesos, establecer nuevos servicios o introducir mejoras sustanciales sobre los ya existentes.
Continuar leyendo ...Los investigadores empresariales en España

La recientemente nombrada ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, en su discurso durante la primera sesión del Consejo de Universidades de la presente legislatura nombraba el término "carrera" en tres ocasiones: una, en relación con el futuro Estatuto del Personal Investigador: "…la regulación de una estructura de carrera funcionarial basada en la obtención de méritos" (CU, 2008, p.16); otra, en relación con el Pacto por la Ciencia: "en este punto convergen la Estrategia Universidad 2015 con el Pacto por la Ciencia, con el que pretendemos relanzar la investigación en España apostando por fortalecer las universidades e instituciones de investigación, crear una carrera científica competitiva y estable, y proponer una nueva ley de la Ciencia" (Ídem, p.22); y la última, enmarcada en la futura Ley de la Ciencia, señalando al Plan Nacional de I+D+i como vertebrador del sistema científico: "la nueva Ley de la Ciencia, que prevemos poder presentar en el Congreso dentro del primer año de legislatura, articulará y estructurará dentro del marco competencial correspondiente las relaciones entre los distintos agentes del sistema dentro del Estado de las Autonomías.

El pasado 8 de mayo, la Cátedra UNESCO de Gestión y Política Universitaria organizó en Madrid un Seminario titulado: “La movilidad de investigadores entre EEUU y Europa: ¿una asimetría aceptable?, en el que se congregaron más de un centenar de expertos en política científica y tecnológica. Concurrieron al encuentro jóvenes investigadores, miembros y representantes universitarios y centros de investigación, responsables de la Administración pública y del sector empresarial, entre otros colectivos. Todos ellos reunidos para analizar y debatir sobre las dificultades y nuevos retos que afrontan los investigadores a lo largo de su carrera científica, teniendo como tema principal la movilidad y como telón de fondo la comparativa EEUU y Europa. A continuación, se presentan los principales discursos que se manejaron en el Seminario por los ponentes y asistentes al mismo.

Una de las principales debilidades del Espacio Europeo de Investigación (EEI), actualmente en construcción, es la todavía baja movilidad de sus investigadores. Especialmente si se la compara con la de los Estados Unidos, un espacio de investigación cuyo grado de integración desea para sí la Unión Europea (UE). Los objetivos de la Agenda de Lisboa de convertir a la economía europea en el área más avanzada del planeta dependen en buena medida de explotar las ventajas de eficiencia que se derivan de la movilidad de sus profesionales más formados y especializados como son los investigadores y de su capacidad de atraer a los mejores científicos del planeta.
Acaba el semestre en la Universidad de Clarkson, Nueva York. Todos los estudiantes que se gradúan, tras arrojar al cielo sus birretes y recoger sus diplomas empiezan el mismo día a empaquetar sus bártulos y a pensar en su futuro trabajo. La mayoría ya han sido seleccionados en algún lugar dentro del mismo Estado, y el resto encontrará trabajo en breve, ya que el 98% de los licenciados aquí lo consigue. Pocos de ellos se plantean la investigación como opción para su futuro inmediato, son conscientes de que su formación está especializada para hacer cierto trabajo en el que pagan bastante más que haciendo un “Ph.D.” (doctorado) y les resulta poco atractivo cuando lo comparan con todos los dólares, prácticamente el doble, que se reciben lejos de la Universidad.

En estos momentos en que la idea de comercio global campa por sus respetos, se vuelve la vista hacia la “Sociedad del conocimiento” como solución a una crisis que se prevé más intensa debido a la reorganización del poder mundial que supone la irrupción de las economías emergentes. En contra de lo que se cree, estas economías no sólo están basadas en una mano de obra barata, sino que sus hasta ahora desconocidas sociedades científicas suponen unos núcleos con un enorme potencial en sus posibilidades de desarrollo. Los científicos dedicados a la física y matemática aplicada (informática) en China, Corea y sobre todo en la India, son una realidad que compite en pie de igualdad con las hasta ahora todopoderosas sociedades occidentales; pronto sucederá lo mismo con el resto de los campos de la ciencia.