Sumario Analítico
Analytic Summary
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La internacionalización como estrategia universitaria
La internacionalización de la educación superior se presenta como una respuesta a los desafíos que impone la globalización. El fenómeno de la globalización que en la actualidad caracteriza las actividades económicas y sociales también ha influido notablemente en la educación superior en las últimas décadas. Su importancia se constata en el lugar que ésta ocupa en las agendas nacionales e institucionales en todos los países del mundo. En un principio la construcción de la Unión Europa y el programa Erasmus contribuyeron de forma decisiva a la europeización de la educación superior. Con el paso del tiempo, el objetivo ha sido pasar de la europeización de la universidad a la internacionalización como estrategia universitaria. Los programas ALFA con América Latina, Atlantis con Estados Unidos y el programa Erasmus Mundus, que facilita la colaboración universitaria en todo el mundo para programas de máster y doctorado, son una buena muestra del apoyo a la internacionalización.
La internacionalización forma parte de los planes estratégicos de las universidades. A ello han contribuido muchos factores, entre ellos, el reto de competir en el ámbito global. Crespo MacLennan (2011) señala algunos de los principales objetivos que debemos afrontar para lograrlo: prepararse para la sociedad del conocimiento, estar a la altura de las exigencias del Proceso de Bolonia, y trabajar a nivel internacional.
Además, a nivel europeo, nacional e institucional se han potenciado diferentes iniciativas con la intención de que la internacionalización de la educación superior sea una realidad. Como bien señala el profesor Michavila (1998:269-272), la comisión de las Comunidades Europeas hace años que viene alentando muchas de las herramientas de la internacionalización que hoy disponemos, pero también es cierto que si éstas no hubiesen sido asumidas por las universidades no hubieran alcanzado el nivel de aceptación que tienen en la actualidad. Estamos convencidos que la participación de profesores, gestores universitarios y del estudiantado es clave para seguir avanzando en la progresiva internacionalización de las universidades. Por esa razón, en esta ocasión repasaremos el grado de aceptación de la internacionalización por parte de los estudiantes, los obstáculos que deben sortear y en qué medida se pueden diseñar políticas que faciliten la internacionalización del estudiantado.
La movilidad académica
Uno de los conceptos que los estudiantes asocian con la internacionalización es la movilidad académica. Son numerosos los programas comunitarios dedicados al intercambio académico de los jóvenes, siendo Erasmus el que ha tenido mayor aceptación. Desde 1987 que se creó el programa Erasmus, mediante la Decisión 87/327/CEE del Consejo, de 15 de junio, y posteriormente modificado en 1989 por la Decisión 89/663/CEE del Consejo, de 14 de diciembre, el incremento en número de estudiantes que ha participado en este programa ha sido una constante.
La Comunicación Europea “Progress towards the common European objectives in education and training ? Indicators and benchmarks 2010/2011 (http://ec.europa.eu/education/lifelong-learning-policy/doc/report10/report_en.pdf) reconoce que, en términos globales, la movilidad académica de los jóvenes ha aumentado más del 50% desde el año 2000. Por ejemplo, se aumentó un 2,0% en 2007/08 y un 3% en 2008/2009 a nivel de estudios de grado. A nivel de doctorado, en el marco de las acciones Marie Curie, se han presentado diversas iniciativas como los Programas para la investigación y desarrollo tecnológico. Dentro del 7PM (2007-2013), casi 12.000 jóvenes investigadores a nivel de doctorado han participado en programas de movilidad y en total 50.000 personas han recibido financiación para acciones de movilidad. A esto hay que añadir la movilidad de la Juventud en contextos no formales, con el apoyo de programas de la UE que cuentan con unos 100.000 participantes por año.
Sin embargo, en la misma Comunicación Europea se presentan algunos datos interesantes para el diseño de políticas que en un futuro pueden ayudar a la internacionalización de los estudiantes. Según este comunicado, a partir de 2007/2008 aunque la movilidad a nivel de grado sigue en aumento, el crecimiento parece ser menor que en años anteriores. No obstante, en muchos de los nuevos Estados miembros y, en particular en Turquía, país candidato a ingresar en la Unión Europa, el aumento fue importante. Por otro lado, se constata el aumento de estudiantes no europeos. Por ejemplo, el número de estudiantes de la India y de China creció seis veces desde 2000 a 2008, llegando a 43.000 procedentes de la India y 116.000 de China en 2008.
Estos últimos datos nos indican tendencias que debemos tener en cuenta a la hora de entender algunos cambios que se están produciendo y, en consecuencia, planificar políticas para la internacionalización de los estudiantes. Por ejemplo, si aumentar la movilidad académica en Europa era el principal objetivo en los inicios de la construcción Europea, hoy en día ya no lo es, pero sí lo es para países emergentes como Turquía. Por el contrario, en España, en estos momentos, sin olvidar la importancia de la europeización de la universidad, y abordando algunos de los obstáculos que todavía dificultan la movilidad, hay que seguir avanzando en la línea que señala Haug (2010), abordando la internacionalización de los estudios, de los campus y de las instituciones de educación superior. Sólo desde esta nueva perspectiva de internacionalización podremos ofrecer al estudiantado una formación académica internacional, capaz de responder a las posibilidades y desafíos de la globalización, para lo que será necesario valorar los obstáculos y proporcionar nuevas herramientas para la internacionalización.
Obstáculos para la movilidad académica
Si en el pasado el alojamiento y la convalidación de los estudios se percibían como un problema, hoy en día los idiomas y la financiación son los aspectos que más preocupan a los estudiantes a la hora de optar a una plaza de movilidad académica.
Los idiomas
En la comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo (Una ventaja para Europa y un compromiso compartido, 2008), se propone fomentar los idiomas como instrumentos que facilitan la cohesión social y la prosperidad. Según datos aportados por el Eurobarómetro Especial sobre los europeos y sus lenguas (Comisión Europea, 2006), en el caso de los españoles un 17% habla al menos dos lenguas suficientemente bien para mantener una conversación. Estos datos contrastan con los porcentajes de los holandeses, (75%) y los suecos (48%). Además un 56% dicen no poder mantener una conversación en lengua extranjera, frente al bajo porcentaje de holandeses (9%) y suecos (10%). Ello pone en evidencia el déficit en idiomas en nuestro país.
Las universidades han tomado consciencia de la importancia de los idiomas para la internacionalización y se han diseñado acciones para impulsar la formación en lenguas en los campus universitarios como las actividades docentes regladas y no regladas, y la docencia en inglés. En el primer caso, se parte de la premisa que la formación debe encaminarse hacia el multilingüismo, pero sin olvidar la expansión del inglés y su importancia como lengua de comunicación entre culturas. Ahora bien, según Alcón y Lázaro (2011), las acciones dirigidas a los estudiantes, tales como cursos de lenguas, clases de conversación o actividades interculturales, no tienen la misma aceptación que el programa de movilidad Erasmus, tanto en su modalidad académica como más recientemente en su modalidad Erasmus prácticas. Las autoras señalan que, a diferencia de la docencia de idiomas, el programa Erasmus proporciona a los estudiantes una experiencia de intercambio cultural en el país de destino, oportunidades de utilizar el inglés como lengua de comunicación entre culturas, es decir como lingua franca, y una actitud positiva hacia la internacionalización.
En relación con la docencia en inglés, el Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras (AICLE) es una iniciativa cada vez más generalizada en la educación superior. El objetivo es utilizar la lengua extranjera, generalmente inglés, en la enseñanza-aprendizaje de una materia no-lingüística. No se trata de una iniciativa novedosa en sí misma, ya que sus orígenes los podemos encontrar en los programas de inmersión en Canadá y EE.UU. o en los programas de enseñanza del lenguaje a través del currículum en el Reino Unido. Sin embargo, es cierto que mediante esta iniciativa se facilita el aprendizaje de idiomas sin aumentar el número de créditos en los estudios, ni las horas dedicadas específicamente al aprendizaje de idiomas. Ahora bien, para que esta iniciativa se consolide con éxito similar a los programas de movilidad, y contribuya a la internacionalización de los estudiantes, se requiere tener en cuenta algunos aspectos. En primer lugar se necesita un profesorado con una formación no sólo en la lengua extranjera sino en el uso de la lengua para la enseñanza de la materia correspondiente. En segundo lugar, la universidad no puede encargarse de la preparación lingüística para seguir con éxito las asignaturas que se imparten en inglés. Los centros de aprendizaje de idiomas, ubicados en los campus universitarios, deben poner a disposición de sus estudiantes los medios para alcanzar los niveles necesarios y obtener las certificaciones de las lenguas correspondientes.
Finalmente la iniciativa AICLE debe entenderse como una acción para atraer estudiantes, fomentar el uso del inglés, y, en cierta medida, la internacionalización de la universidad. Ahora bien, no conseguiremos un perfil internacional de los estudiantes sólo impartiendo docencia en inglés. Aspectos como el contenido de los programas, las alianzas estratégicas con otros centros extranjeros, y el nivel de competencia digital y lingüística serán los que configurarán el perfil internacional de los estudiantes.
La financiación
A pesar de las grandes sumas destinadas a la movilidad estudiantil, éstas no alcanzan ni a toda la población estudiantil ni son suficientes para cubrir los gastos de la estancia. Una alternativa sería aumentar la cuantía a costa de reducir el número de becas. En ese caso, llegaríamos a los que presentaran mejor expediente y éstos obtendrían mejor financiación. El problema es que dicha alternativa impediría que la experiencia de movilidad académica llegara al mayor número de universitarios, independientemente de sus características personales, poder económico o cultural. Algo sobre lo que la universidad pública no se ha pronunciado a favor.
Ahora bien, existen otras posibilidades. Por ejemplo, las universidades podrían dotarse de un programa de becas propio, destinado a jóvenes con bajo poder adquisitivo, buena trayectoria académica, e interés por realizar parte de sus estudios en otra universidad con las que se haya suscrito previamente convenio de colaboración académica. El compromiso debería ser compartido, la universidad se comprometería a aportar la financiación, y la persona que obtuviera la beca se convertiría en embajadora de la institución en la universidad de acogida. A su vuelta también participaría en tareas de integración social y de asesoramiento académico a los estudiantes extranjeros. En este sentido, además de paliar el problema de la financiación, lograríamos una mayor participación de los estudiantes, y las universidades podrían aprovechar sus ideas e iniciativas para mejorar aspectos relacionados con la movilidad académica.
También se requiere que las empresas asuman un mayor compromiso económico con la internacionalización. Es necesario que desde el vicerrectorado correspondiente se tome la iniciativa para recaudar fondos de las empresas. En la actual situación económica es urgente que un porcentaje de recursos para becas orientadas a la movilidad de estudiantes venga de organismos externos. Los programas de becas de la Fundación Carolina o los diferentes programas de becas patrocinados por el Banco Santander hacen posible iniciativas que repercuten en la movilidad académica. Las universidades deben seguir alentando, e incluso co-financiando, éstas y otras iniciativas encaminadas a la internacionalización estudiantil.
Nuevas acciones hacia la internacionalización
Además de intentar superar los obstáculos que antes mencionábamos, las universidades deben planificar nuevas acciones para la internacionalización, siendo la internacionalidad un eje transversal que impacta a todos los ámbitos relacionados con los estudiantes. Entre las nuevas acciones, la elaboración de un currículum internacional y un plan propio de internacionalización, la construcción de un campus internacional, y la participación estudiantil en la vida universitaria son algunas de las prioridades.
Currículum internacional y plan de internacionalización
Muchas de las acciones dirigidas a la internacionalización de la universidad se coordinan principalmente desde los vicerrectorados de relaciones internacionales. Sin embargo, urge que la dimensión internacional pase a integrarse en el currículum académico. Las diferentes áreas académicas deben implicarse en marcarse objetivos de internacionalización en los estudios que coordinan, y de los que son responsables. Para ello deben contar con todo el profesorado. Éste es el que mejor conoce y puede especificar las competencias de cada ámbito que se requieren para trabajar en un entorno cada vez más globalizado. Se trataría de desarrollar un programa de internacionalización para cada uno de los estudios universitarios. Éste a su vez formaría parte del programa de internacionalización de centro, y ambos se tendrían en cuenta para la elaboración del plan propio de internacionalización de la universidad.
Al igual que las universidades cuentan con planes propios de investigación hace falta un plan propio de internacionalización que incluya, programe, y coordine con los centros, y con las distintas áreas académicas de la universidad, las acciones de internacionalización. A partir del plan propio de internacionalización podremos señalar acciones concretas que, sin duda, tendrán repercusión en la formación de los estudiantes. En este sentido, la acreditación internacional de programas con el objetivo de consolidar su calidad y competitividad, el impulso de titulaciones internacionales, o la captación de estudiantes de excelencia para el postgrado son algunas de las prioridades para los próximos años.
Campus internacional
La universidad española tiene un porcentaje bajo de estudiantes internacionales. Por lo tanto, para incrementar su internacionalización debe incentivar la llegada de este tipo de estudiantes a los campus universitarios. Si bien el Reino Unido es el país que acoge a un mayor número de estudiantes universitarios, probablemente por el idioma y su tradición en educación, existen países como Alemania y los Países Bajos que han empezado a tomar medidas para aumentar el atractivo internacional de sus universidades. La colaboración con el mundo empresarial, en el caso de Alemania, y la docencia en inglés, en los Países Bajos, han contribuido a la internacionalización de los campus universitarios y pueden servir de modelo a seguir.
España, en los últimos años ha aumentado la presencia de estudiantes, profesores e investigadores extranjeros en los campus gracias a medidas como la mejora de los servicios de apoyo a los estudiantes, y el esfuerzo de las oficinas de relaciones internacionales para atraer al alumnado internacional. Sin embargo, el 50% de estudiantes internacionales vienen de países latinoamericanos. Este es un colectivo muy receptivo al intercambio académico con España, principalmente por la facilidad que supone el idioma. En los próximos años, si la creación del espacio iberoamericano se convierte en realidad, la presencia de estudiantes de estos países en España contribuirá en mayor medida a la internacionalización de los campus universitarios.
Tampoco debemos olvidar que el español es la segunda lengua internacional. El interés por aprender español crece en EE.UU. y en países emergentes como Brasil. Las universidades y el Ministerio de Educación deben aprovechar esta situación. Los cursos de español que ofrecen las universidades son un valor añadido para internacionalizar los campus, y la mejora continua de los mismos debe ser una prioridad. Igualmente, el papel de las Consejerías de Educación en el exterior y el del Instituto Cervantes para la promoción de las universidades españolas no deberían olvidarse.
No menos importante es el papel de los servicios de comunicación de las universidades. Su trabajo es clave para promover y difundir las actividades de carácter internacional, y hacer visible la cooperación internacional con otros centros de investigación. Otro de los retos futuros, en el ámbito de la comunicación, es que las páginas webs de las universidades sepan transmitir que la internacionalización está presente en todas las actividades universitarias. En educación, con frecuencia se habla del currículum oculto, aquello que no se enseña pero que se aprende. En el caso de la internacionalización, ésta, aunque tampoco se puede enseñar, puede estar presente y reconocerse en los campus universitarios.
Participación estudiantil
Hasta la fecha, los estudiantes colaboran en la recepción e integración de los estudiantes internacionales. También participan en programas de alojamiento y culturales. El reto en los próximos años es estimular la participación activa de los estudiantes para impulsar, además de la movilidad e intercambio de estudiantes, nuevos proyectos de internacionalización. Lasuniversidades deben alentar y financiar la participación de estudiantes en redes y asociaciones internacionales. Se debe proporcionar los medios para la organización de foros y eventos que sirvan de reflexión sobre los problemas de los jóvenes, sus obstáculos para recibir una formación internacional, y también los beneficios que pueden obtener de la misma.
También resulta necesario contar con la opinión de los estudiantes para valorar las iniciativas de internacionalización. Como agentes del proceso de internacionalización de las universidades pueden, y deben, proponer, mejoras que, a su vez, incidirán en su formación. Un tema que se debería abordar en el futuro es el impacto de la participación de los estudiantes en el programa Erasmus prácticas, Leonardo Da Vinci, y en otros programas de prácticas formativas internacionales. Beas (2009) señala la satisfacción de los estudiantes en el programa Erasmus prácticas de la Universitat Jaume I, y su beneficio para la empleabilidad. Sin embargo, necesitamos contar con más estudios que den cuenta de la opinión de los estudiantes sobre las actividades realizadas antes, durante y después la realización de estas prácticas formativas, así como medir los resultados en términos de empleabilidad, competencias profesionales, y capacidad de adaptación a un mundo cada vez más globalizado.
Finalmente, el proceso de internacionalización de las universidades debe ser asumido y compartido por todos los colectivos. El colectivo de estudiantes tiene un protagonismo innegable en dicho proceso, como agentes y como beneficiarios. Por lo tanto, sus iniciativas, su experiencia y valoración de las acciones impulsadas desde la Unión Europea y las propias universidades son aspectos clave para plantearnos hacia dónde queremos avanzar.
Referencias bibliográficas y fuentes electrónicas
ALCÓN, E. LÁZARO, C. (2010). Changes in English language proficiency and intercultural awareness in stay abroad contexts. Actas del congreso INTED2010 (en CD).
BEAS, M.I. (2009). Erasmus Placements programe: our experience at Universitat Jaume I of Castelló. Actas del congreso INTED2009 (en CD).
CRESPO MACLENNAN, J. (2011). La internacionalización de la universidad española y su contribución a la proyección exterior del país. ARI, 39/2011.
COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (2008): Una ventaja para Europa y un compromiso compartido. Recuperado en julio de 2011 desde http://ec.europa.eu/education/languages/pdf/com/2008_0566_es.pdf
COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (2010-2011) Progress towards the common European objectives in education and training ? Indicators and benchmarks. Recuperado en Julio de 2011 desde http://ec.europa.eu/education/lifelong-learning-policy/doc/report10/report_en.pdf
MICHAVILA, F. (1998). La internacionalización de la universidad. En MICHAVILA, F. y CALVO, B. (eds.) La Universidad Española Hoy. Propuestas para una política universitaria (259-286). Madrid: Síntesis.
HAUG, G. (2010). La internacionalización de la educación superior: más allá de la movilidad europea. La Cuestión Universitaria. Políticas universitarias para una nueva década. Boletín electrónico de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid. Recuperado en julio de 2011 desde http://www.lacuestionuniversitaria.upm.es/web/boletin.php
Eva Alcón Soler (Castelló, 1963) es catedrática de Filología Inglesa en la Universitat Jaume I y Directora del grupo de investigación Lingüística Aplicada a la Enseñanza de la Lengua Inglesa. Su investigación se centra en la adquisición del inglés como lengua internacional, el desarrollo de una competencia multilingüe y la los factores que inciden en la internacionalización de la universidad. Ha publicado numerosos artículos de investigación y capítulos de libro sobre esos temas a nivel internacional (Communication and Cognition, International Review of Applied Linguistics) y nacional (ATLANTIS, Revista Española de Lingüística Aplicada, Revista Española de Pedagogía, entre otros. También ha ocupado diversas responsabilidades de gestión en la Unversitat Jaume I: Directora de la titulación de Filología Inglesa (1999-2001); Vicerrectora de Ordenación Académica y Estudiantes (2001-206); Vicerrectora de Relaciones Internacionales (2006-2010).